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El Emperador va desnudo.

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"El Emperador va desnudo!”...grito de pronto un niño. Y la voz de su inocencia corrió por la multitud. "¡No lleva ropa!"...gritó y compartió al fin la masa.

Observo a mi hijo de 10 años y me maravillo de su hiperestesia(no la física) y su inocencia. Me entristezco al no verme así, me entristezco al verme contrita. Pero siento con mucha claridad que, aún con capas y capas de creencias heredadas, errores, y experiencias, soy esa niña llena de energía y dulzura que se maravilla de todo y por todo, cuya máxima aspiración es jugar, y que se enfada apasionadamente cuando se hacen trampas, pero que con la rapidez de un rayo cambia su ánimo...porque ella lo único que desea es estar contenta. Siento como si se me hubiese roto mi juguete favorito, y sin duda es así. He sido consciente de que no soy libre...y por tanto, de que nadie que yo conozca es libre.

Dicen que no hay que mostrar debilidades. ¿Es ser débil mostrarse desnuda? ¿Es ser débil pedir ayuda, aun sabiendo que eres tú la responsable de tu situación? ¿Es ser débil confesar que no tienes ni idea de cómo funciona este circo?

Escribiendo esto transgredo un miedos ancestrales, a la mafia pueblerina y a las represalias de todo tipo, miedo a no gustar, a crearme enemigos y un largo etc. Hay que ver por el afán de no ser excluidos socialmente que conductas tan absurdas llegamos a desarrollar los seres humanos. Espero sea un primer paso hacia la salida de este avispero en el que me he metido por voluntad propia, aunque sin toda la información.

Llevo varios meses moviendo mis patitas como la rana atrapada en el barreño de leche, y aunque muy cansada, sigo y sigo y sigo. A veces el desánimo se me apodera cuando creo que veo y vivo que el sistema está montado para que el más tramposo, que no el de mayores alas, se eleve sobre los otros.

En menos de tres meses, y por diversos motivos, he tenido que relacionarme con la inspección de hacienda, de la seguridad social, y de educación...y con la “justicia” en general. Hoy pensaba...¿cómo es posible que sea tan ingenua y caiga siempre en todas las trampas? No tengo la respuesta ja.

Siendo concreta os contaré sólo "una" de las cosas que no se por dónde coger, y ojala aparezca alguien con refuerzos y me dé respuestas o soluciones.

Llevo más de 20 años en el sector servicios, donde he dedicado el 70% del tiempo a la industria del Fitness. Hace 8 años monté un centro deportivo con mucho esfuerzo e ilusión, apostando al 100% por mi ciudad, Sagunto.

Soñé, soñamos, una empresa que respetase las supuestamente justas normas establecidas y que fuese responsable con los seres humanos y el planeta(en la medida de lo posible en aquel tiempo). Aposte por una gestión basada en la inteligencia emocional y en un producto que fuese más allá del mero consumismo, poniendo toda la carne en el asador a nivel de la Responsabilidad Social Corporativa.

Y se me ha roto mi juguete porque se lo dejé a otros...quizá no se deban dejar las cosas, quizá haya que darlas...pero creí que un juguete sólo sirve para jugar, no para aprender. Ahora pienso que sólo sirve para aprender, por eso me da la sensación de que lo arreglaré.

Me encuentro constantemente con el discurso de personas que me quieren mucho, eso dicen, aunque creo notar como disfrutan en sus adentros de que lo que vivo parezca un fracaso, ya que así no queda en evidencia su cobardía de no intentar. Me dicen: "Eres una idealista, una soñadora...y eso no funciona. Los buenos empresarios tienen que ser héroes para sus iguales y villanos para sus subordinados. No hay que fiarse de nadie". Y yo pienso...¿mis iguales? ¿a qué se referirán? ¿mis subordinados? ¿quieren decir mis compañeros de trabajo? ¿que no hay que fiarse de nadie? ¿de ellos tampoco?

Volviendo al caso concreto que uso de ejemplo. En 8 años he comunicado a 5 concejales y a 2 alcaldes/as la situación de discriminación e indefensión en la que se encuentran los centros legales respecto de la competencia desleal de centros deportivos que están abiertos de un modo irregular o ilegal en nuestra ciudad...y eso sin contar mis llamamientos a la desproporción de los servicios de actividad física para la salud que se realizan en nuestra población por parte de la Concejalía de Deportes (esto viene de aún más lejos y es otra historia).

La respuesta que he obtenido de todas las veces es que haga una denuncia formal de cada uno de los hechos y los documente. Y yo pienso ¿quién yo? ¿Denunciar? ¡Ya he informando, actuad!.

Hasta donde yo sé, que un funcionario o cargo público falte a sabiendas o por ignorancia inexcusable a las obligaciones y deberes de su cargo es prevaricación. Por consiguiente si tengo una reunión oficial con ellos y les aporto la información deberían actuar ¿no?.

Hará un año tuve otra de esas famosas reuniones con uno de los concejales del equipo de gobierno que estaba en ese instante, y le informe de que me sentía completamente desprotegida y que me parecía injusto que no hiciesen nada porque no es políticamente correcto aplicar la ley en algunos casos, evidentemente me dijo que eso no era exactamente así, que era muy delicado y complicado. Le informé de que iban a abrir un centro deportivo en una zona donde ni siquiera estaba establecido en el plan urbanístico que se pudiesen ejecutar este tipo de obras y actividades, es la parte de atrás del castillo de Sagunto. Después de un año ese lugar ya está abierto, sin permisos de ningún tipo. Para que pudiese estar abierto primero habría que recalificar la zona cambiando el plan urbanístico de la ciudad..

Entiendo que se facilite que se hagan inversiones en el núcleo de población de Sagunto, pero para ello ¿se han de saltar la ley? ¿y los que ya estamos aportando valor a la ciudad, pagando nuestros impuestos, dando trabajo a personas y generando riqueza de forma legal? ¿No importa que nos pase? No voy a entrar en si los empresarios del sector son buenos o malos, la mayoría son buena gente que desea trabajar en lo que sabe y mantener a sus familias como yo. Hay otros que solo diré, que son de los hacen lo que les sale de las narices, luego si es necesario piden perdón, mueven sus influencias y si cuela cuela, como esta pasando con otro de sus negocios (en ese caso es de restauración) que con una orden de clausura sigue abierto desde hace casi 10 años.

El jueves pasado me reuní con el nuevo concejal, para hablarle, como ya dicen de forma coloquial "del asunto del Mariola". Esta vez estaba el jurista, el técnico y el político, ellos tres en una parte de la mesa, y yo "sola" en la otra.

Una de las cosas que debatíamos era que yo llevo años llamando la atención sobre las irregularidades en mi sector y ahora a mí me abren un expediente sancionador por que la secretaria de dirección de INGEST, una empresa que está ubicada arriba de nuestro centro deportivo, me pone una denuncia por que les molesta el sonido de la sala de spinning.

GUAO... que fuerte ¿no?. Entrego las alegaciones, fuera de plazo he de reconocer, ya que se había extraviado la documentación, y les presento una auditoria de sonido que tengo hábil hasta el 2013, con eso todo solucionado, tengo hasta el 2013 para renovar mi licencia, claro yo la puedo y debo renovar por que la tengo.

Les pregunto: ¿Por qué no habéis actuado tan rápido con lo que yo os informo? - entre otras cosas me explican, (principalmente el jurista):

Que Tiene un buen protocolo desde el 2002 y han actuado según el mismo. Me cuestiono si es bueno dicho protocolo si existen tantos negocios en Sagunto y Puerto sin regularizar. Dicho proceso, entre otras cosas, dice que actúan primero sobre las denuncias. Los funcionarios me explican que desde la primera vez que me reuní con el 1er. concejal, allá por el año 2004, han abierto expedientes y se han hecho inspecciones para regularizar el tema... ¿ocho años no es mucho tiempo?

Que son muy pocos técnicos en actividades y no pueden ir actuando de oficio, ni ir abriendo inspecciones a cada rumor que les cuente alguien, solo actúan si se denuncia de forma expresa. Personalmente yo creo que tres cartas entradas por registro, y mas de 6 reuniones con alcaldesas y alcaldes, concejales y concejalas y técnicos, es más que una comunicación expresa. 

Que me mire por mi y me olvide de los demás. Me pregunto que si la existencia de centros ilegales que rompen el mercado y absorben parte de mi publico objetivo un área de influencia no superior a 100.000 habitantes no es mi asunto.

Que si tienen una acción contundente en este caso, tendrían que actuar así con todos el 70% de los negocios y comercios de la ciudad que están abiertos al publico, y con la crisis que hay no es momento para esas acciones, pero que si hay una decisión política en ese sentido ellos actuarán. Se ve que se creen que a mi no me afecta la crisis.

Podría seguir poniendo párrafos sobre esa reunión y otras similares. Me di cuenta que ni ellos saben cómo lidiar esta situación, actuar aplicando la ley o la norma correctamente tendría unas consecuencias en cadena que no saben dónde llegarían, entiendo que la lentitud y falta de resolución va por ahí. Queda muy latente que hay un problema en la norma.

Sentí buena voluntad por parte del joven concejal, percibí que los funcionarios entendían y compartían lo que yo expresaba, pero la burocracia va por otro camino que la equidad. Así que una vez más, tendré que dejar mi confianza al sistema, aunque sin perder de vista mis derechos y viendo la forma de aportar algo más allá de mis propios intereses.

Este es uno solo de los ejemplos con los que me he topado como empresaria y como ciudadana, que dejan claro que el movimiento 15M no es un capricho de un grupo de "jóvenes despreocupados", es un necesidad global hacia el cambio en busca de las verdaderas libertades, de la verdadera igualdad y del fomento y apoyo de la fraternidad. Tal y como esta montado obligan a que los hombre, indefectiblemente, seamos unos lobos para los hombres.

Así que la  niña que yo soy grita:

¡El Emperador va desnudo! ....

Todos deseamos que exista la inteligencia colectiva, y sin duda existe, pero también existe la ignorancia colectiva. En las sociedades, no es extraño que un grupo decida soslayar colectivamente un hecho obvio, aun cuando individualmente reconozcan lo absurdo de la situación. El personaje del niño recuerda que la verdad a menudo es revelada por gente valiente o demasiado ingenua para entender que haya grupos de presión interesados en desconocer lo obvio o hacer que no se conozca.